El baño

Visum etiam mihi est ut irem lavatum, quod audieram inde balneis nomen inditum quia graeci balanion dixerint, quod anxietatem pellat ex animo. ecce et hoc confiteor misericordiae tuae, pater orphanorum, quoniam lavi et talis eram qualis priusquam lavissem, neque enim exudavit de corde meo maeroris amaritudo.

Fragmento del capítulo XII del noveno libro de las Confessiones de San Agustín.

[Traducción al español de Eugenio Ceballos: Entonces me pareció que también me convendría tomar baños, porque había oído decir que en latín se llamaban balnea, del nombre griego Balanion, para significar que expelen y echan fuera del alma toda aflicción y tristeza. Pero también debo confesar a vuestra infinita misericordia, con la que sois Padre mío y de todos los huérfanos, que después de haberme bañado, me hallé del mismo modo que antes, -porque el calor del baño no pudo hacer que expeliera por el sudor la amargura y tristeza de mi alma. Y al inglés de J.G. Pilkington: It appeared to me also a good thing to go and bathe, I having heard that the bath [balneum] took its name from the Greek βαλανεῖον, because it drives trouble from the mind. Lo, this also I confess unto Thy mercy, “Father of the Fatherless,” that I bathed, and felt the same as before I had done so. For the bitterness of my grief exuded not from my heart.]

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