Poems of Form and Poems of Sense

Prefacio a The Carol and other Rhymes de Edward Johnston, que incluye el simpático agregado “Y una disculpa por “Poesía”. Lo sigue mi traducción, que yo sepa, la primera al castellano.

The Carol and other Rhymes which follow are published by, and at the instance of, a friend. Responsibility rests with me for consenting, for adding notes, and for seeing the book through the press.

The contents are entitled, “Rhymes”  because the majority of the lines actually are rhyming: they are not called “Verses,” because in these days much skilled work is made public under that name, and these have little or no skill. Whether they may be called “Poems” I am not capable of judging, nor could my judgement approach the orthodox which demands in Poetry an almost artificial
perfection of form, though the dictionary tells us that the word Poem is from the Greek poiēma, literally the thing made (from poieō— to make), and the People who make our Vulgar Tongue have given the word “poetry” the widest meaning.

It is desirable to keep such great words inclusive, and, when they are wanted, to coin exclusive words —if such there may be— for the critical discrimination of various sorts and kinds: for example, it might be convenient to distinguish between the poems of form and the poems of sense. But sense and form are in reality interdependent and neither is known to exist without the other; so, if we permit ourselves such a critical distinction, we must regard them as equally important. Yet we find it so easy to cultivate form, so hard to cultivate sense, that, if we are critically bent[1] (as all of us are at times), we weigh too much the errors in form and are more troubled by literal than by spiritual flaws. In fact, the Critic in us —like the Artist in us— thinks rather of how a thing looks than of what a thing is: the judgement is not merely tempted by taste and appearance, it reasons that these are its only guides to good quallity: it says
—in a sense truly— “I cannot tell what a thing really is, but I can tell what it looks like.” But, in our hearts (if we could but tell it!) we know better.

I have heard a man say “Browning wrote some splendid things, but he was not a Poet.” What was he then? Are we to suppose that Browning had the makings but not the manners of a Poet? Was his “poetry” right in sense but not in form? That is difficult to believe, for sense and form are not really separable. But indeed if we are to escape from an eventual mad perfection, we must, I think, in written words —whether in measure or not— put sense on an equal footing with form. And I would even plead that the proverb of Alice’s Duchess —”Take care of the sense, and the sounds will take care of themselves”— though made by one of the greatest writers of Nonsense, is strictly true, provided we do not despise form or confuse sense with that broken reasoning sometimes called “logic.”

For my own Rhymes, then, I shall claim in all humility only that they mean something, even if they are not “poetry,” and so that they may be freed from the least touch of poetical obscurity, I have added explanatory notes repeating much of their meaning in plain prose. The kindly Reader discovering the need for a further and a more “apologetic” apology, will perhaps be able to read one into this.

Ditchling, December, 1915


[1] Observe that while “bent” in Norway means “straight,” in England it may mean either straight or crooked!


El Villancico y otras Rimas, que siguen, son publicados por, y a instancias de, un amigo. La responsabilidad es mía por consentir, por agregar notas, y por seguir el libro a través de la imprenta.

Los contenidos han sido titulados “Rimas” porque la mayoría de las líneas, de hecho, riman: no se llaman “Versos” porque mucho trabajo hábil se está haciendo público bajo ese nombre en estos días, y estos de habilidad tienen poco o nada. Que se los llame “Poemas”, no soy capaz de juzgarlo, ni mi juicio podría acercarse a la ortodoxia que demanda en Poesía una perfección de forma casi artificial, aunque el diccionario nos diga que la palabra poema viene del griego poiēma, literalmente la cosa hecha (de poieō— hacer), y el Pueblo que hace nuestra Lengua Vulgar le haya dado a la palabra “poesía” el más amplio significado.

Es deseable mantener esas grandes palabras inclusivas, y, cuando sean requeridas, acuñar palabras exclusivas —si es que las hubiera— para la discriminación crítica de varias especies y tipos: por ejemplo, sería conveniente distinguir entre poemas de forma y poemas de sentido. Pero sentido y forma son en realidad interdependientes y no se sabe que una exista sin el otro; así que, si nos permitimos tal distinción crítica, debemos considerar a ambos igualmente importantes.

Aún así, nos resulta tan fácil cultivar la forma y tan difícil el sentido que, si estamos críticamente bent[1] [literalmente torcidos, doblados] (como todos nosotros estamos a veces), ponderamos demasiado los errores de la forma y nos dan más problemas las faltas literales que las espirituales. De hecho, el Crítico en nosotros —como el Artista en nosotros— piensa antes en cómo luce algo que en qué es ese algo: el juicio no es meramente tentado por el gusto y la apariencia, sino que razona que éstos son sus únicos guías para la buena calidad: dice —en un sentido fielmente— “No puedo decir qué es una cosa, pero puedo decir cómo luce”. Pero, en nuestros corazones (¡si tan sólo pudiéramos decrilo!) sabemos la verdad.

He oído a un hombre decir “Browning escribió algunas cosas espléndidas, pero no era un Poeta”. ¿Qué era, entonces? ¿Debemos suponer que Browning tenía las cualidades pero no los modos de un Poeta? ¿Era su “poesía” correcta en sentido pero no en forma? Es difícil de creer, porque sentido y forma no son realmente separables. Pero ciertamente si vamos a escapar de una eventual perfección loca, pienso que debemos poner en las palabras escritas —sean medidas o no— el sentido en pie de igualdad con la forma. E incluso sostendré que el proverbio de la Duquesa de Alicia —”Cuidate del sentido y los sonidos se cuidarán de sí mismos”— aunque hecho por uno de los más grandes escritores de Nonsense [literalmente sin sentido], es estrictamente cierto, siempre que no menospreciemos la forma o confundamos el sentido con ese razonamiento quebrado a veces llamado “lógica”.

De mis propias Rimas, entonces,  diré solamente con toda humildad que significan algo, aún si no son “poesía”, y para que puedan ser liberadas del mínimo roce con la oscuridad poética, agregué notas explicativas repitiendo la mayor parte de su significado en mera prosa. El amable Lector, descubriendo la necesidad de nueva y más “apologética” apología, será tal vez capaz de leer en esto una.


[1] Obsérvese que mientras “bent” en Noruega significa “straight” [recto] ¡en Inglaterra puede significar tanto recto como torcido!

Un comentario sobre “Poems of Form and Poems of Sense

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