Cuestionario Proust: Mercedes Rosende

Mercedes Rosende nació en 1958 en Montevideo. 16559273_10154031273441017_1073441054_nEs Licenciada en Derecho, Magíster en Políticas de la Integración y ejerce como Escribana Pública. Ha publicado el libro de cuentos Demasiados blues (La Gotera, 2005), las novelas La muerte tendrá tus ojos (Sudamericana, 2008) y Mujer equivocada (Sudamericana, 2011; Código Negro, 2014) y El miserere de los cocodrilos (Estuario, 2016), ambas protagonizadas por la inquietante Úrsula. Relatos suyos han sido incluidos en varias antologías y una serie de crónicas sobre su trabajo en Haití se puede leer en la web de la Agencia Latinoamericana de Información.
Éstas son sus respuestas al cuestionario Proust.

¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta?
La felicidad parece ser un gran nicho de mercado: ser feliz en el matrimonio, ser feliz en el trabajo, ser feliz en las vacaciones son algunas de las metas que sugieren Coca-Cola o Antel o supermercados Disco. Me pregunto a qué viene esa compulsión por la felicidad, ¿quién puede querer ser tan feliz, tanto tiempo? Si la felicidad no es breve, si se extiende, deja de ser felicidad y se convierte en hábito amable. Sin embargo hay algo más allá del Montevideo Shopping. Hay un momento fugaz, un escalofrío, un soplo que pasa, toca y se va. No sé dónde estará ese momento, lo busco todo el tiempo. A veces, la felicidad, la encuentro en esa búsqueda de la felicidad.

¿Cuál es su mayor miedo?
El miedo a las cucarachas me ha llevado a hacer cosas absurdas, sí.

¿Cuál es el rasgo que menos le gusta de los demás?
La ira.

¿Cuál es el rasgo que más deplora de sí misma?
La ira.

¿Quién es la persona viva que más admira?
En general no admiro a personas, admiro actitudes, actos aislados, admiro talentos. Además, soy inconstante en mis admiraciones, hoy admiro el genio de tal o cual escritor, y mañana quién sabe qué otro. Algunas veces admiré a Vargas Llosa, otras a Martin Amis. Hoy admiro el talento de Patrick Modiano.

¿Cuál es su mayor extravagancia?
Creo que mi mayor extravagancia es decir lo que se me canta.

¿Cuál es su actual estado de ánimo?
Cultivo, no sin esfuerzo, la paz y la tranquilidad. Y cierto sobresalto ocasional que me permite volver a la paz y a la tranquilidad, y disfrutarlas.

¿En qué ocasión miente?
Le mentí a cara de perro a un inspector de tránsito que me agarró al volante sin libreta, en camisón, doblando a la izquierda en un semáfoto, y a las 2 de la mañana.

¿Qué es lo que más le gusta de su apariencia?
Nada, nunca me gusté.

¿Cuál es la cualidad que más le gusta en un hombre?
Depende de a qué hombre nos estemos refiriendo, no es igual lo que se espera de un amigo que de un amante o de un vendedor de licuadoras. En cualquier caso y si la cualidad es una sola, elijo el sentido del humor. Atrás del humor habrá necesariamente inteligencia, y esa es una buena cualidad. Al menos para empezar.

¿Y en una mujer?
No veo por qué habría de ser diferente.

¿Qué palabras o frases utiliza con demasiada frecuencia?
Malas palabras. Mi madre se pregunta para qué gastó en educación.

¿Quién o qué ha sido el amor de su vida?
Siempre el último.

¿Dónde y cuándo fue más feliz?
Aquí y ahora, lo juro.

¿Qué talento le gustaría tener?
Querría escribir bien.

¿Qué cambiaría de sí misma?
Casi todo, no me gusto nada. En principio, la apariencia. Sería más inteligente, también. Más amable, menos brusca. Ojos grandes.

¿Cuál es su mayor logro?
Debería decir “mis hijos”, pero sospecho que ellos pusieron más que yo en ser lo que son. Pero en fin, mis hijos.

Si muriese y pudiera reencarnarse, ¿qué sería?
Una buena escritora.

¿Dónde le gustaría vivir?
No me gustaría vivir en el mismo lugar, siempre, si pudiera elegir sería alguien itinerante que fuera de París a Vladivostok y a Los Angeles. Tengo un espíritu gitano que vive adentro de esta uruguaya.

¿Cuál es su posesión más preciada?
Si pienso en un objeto material, mi cama.

¿Qué es para usted lo más profundo de la miseria?
Me asusta cualquier miseria vista de cerca, quedar expuesta a la falta de todo del otro, de mi prójimo, me asusta entrever e imaginar su miseria en todos los matices. Hace poco me asomé a un rancho en un país caribeño: piso de terrón polvoriento, paredes de palma, techo de chapa que recalentaban los 40 grados del sol de mediodía, y un niño chico adentro, 2 o 3 años, dormía en el suelo entreverado en unos trapos mugrientos. Cada miseria es la peor, y ese niño es el más miserable, por eso no es conveniente mirar dentro de esas viviendas, no conviene mirar sus interiores, develar sus misterios, sus intimidades. Mejor desviar la vista de sus paredes cochambrosas, de sus letrinas indescriptibles. Mejor pasar de largo, y escribir impresiones sobre la miseria.

¿Cuál es su ocupación preferida?
Cocinar es hoy una de mis ocupaciones favoritas. Lamento la falta de humildad, pero mis canelones de carne y mis ñoquis de calabaza son los mejores del mundo. Otra es leer, obvio. La tercera y principal: hacer nada.

¿Cuál es su característica más marcada?
Soy un poco bestia. Digo, poco diplomática. Desordenada, radical, fluctuante, solitaria, caprichosa, desmesurada. ¿Debería decir algo bueno, también? Multifacética, polivalente, algo esquizofrénica pero no mucho, apasionada.

¿Qué es lo que más valora de sus amigos?
Tengo muchos amigos y todos diferentes, pero tienen en común el sentido del humor.

¿Quiénes son sus escritores favoritos?
En mis gustos literarios lo único permanente es el cambio. Sin embargo, allí están Carver, Updike, Cheever y Faulkner, que no se mueven.

¿Quién es su héroe más preciado de ficción?
Me gusta Guy Haines, el de Extraños en un tren, Nick Corey, el sheriff de Potts Country, en 1280 almas. No sé, tantos.

¿Con qué figura histórica se identifica más?
Me cuesta pensar en un personaje histórico con el que me identifique, tal vez porque nunca supe mucho de historia.

¿Quiénes son sus héroes en la vida real?
Vi trabajar a los médicos cubanos en Haití, los vi viajar horas por caminos de montaña y piedra, entrar en las bidonville, los vi hablando con los nativos sin saber una palabra de su idioma, tocar la cabeza de los niños. Si creyera que existen los héroes, serían esos cubanos. Pero no creo en los héroes, creo sí en actos heroicos, en momentos de heroicidad, pero no en los héroes. Los más grandes hijos de puta pueden tener momentos de grandeza que a veces alcanzan para darles fama de por vida. Me pregunto si los uruguayos admiramos a alguien, así como los argentinos admiran a Maradona o a Perón, y no lo creo, nuestro agnosticismo nos hace sospechar de todos, de Dios para abajo.

¿De qué es de lo que más se arrepiente?
Soy muy crítica, muy exigente, me arrepiento de todos mis textos, por eso no me releo jamás.

¿Cómo le gustaría morir?
No pienso morirme.

¿Cuál es su lema?
Ni idea, ¿había que tener un lema? Hay uno que dice “Liberté, égalité, fraternité”. No está mal.

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1 comentario en “Cuestionario Proust: Mercedes Rosende”

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