2017 (sumario)

Este fue un año profuso.

Llegué a mi centésima reseña en la diaria; como en un espejo del año pasado, abrí el 2017 con El libro rojo de Carl Gustav Jung (Buenos Aires: El Hilo de Ariadna, 2012). Luego vinieron las críticas de varios libros de narrativa: Vernon Subutex 1, de Virginie Despentes (Buenos Aires: Random House, 2016) y de su brillante continuaciónEl gigante enterrado, del futuro (en ese momento) ganador del Nobel de Literatura Kazuo Ishiguro (Barcelona: Anagrama, 2016); #RGBde Juan Manuel Candal (Buenos Aires: Décima Editora, 2016); Las sombras de Quirke, de Benjamin Black (Alfaguara: Buenos Aires, 2017); El regreso, de Hisham Matar (Salamandra: Barcelona, 2017); La biblioteca de los libros rechazados, de David Foenkinos (Barcelona: Alfaguara, 2017); Brújulade Mathias Enard (Buenos Aires: Random House, 2017); El monarca de las sombras, de Javier Cercas (Barcelona: Random House, 2017) y No a mucha gente le gusta esta tranquilidad, de María Teresa Andruetto (Buenos Aires: Random House, 2017) y dos de ensayos: Conversaciones con Cézanne, compiladas por P. M. Doran (Buenos Aires: Cactus, 2016) y Cultura, de Terry Eagleton (Barcelona: Taurus, 2017).

Aunque no reseñé demasiadas producciones nacionales, fue un año muy variado. En narrativa fueron los conjuntos colectivos de relatos Querías frío, acá tenés muñeca (Montevideo: Pez en el Hielo, 2016) y Ya llamé a la policía (Montevideo: Pez en el Hielo, 2017); Cadena de frío, de Andrea di Candia (Montevideo: Fin de Siglo, 2017); Ecuador, de Diego de Ávila (Montevideo: Estuario, 2017); Archipiélago, de Roberto Echavarren (Montevideo: Random House, 2017); Washed Tombs, de Mercedes Estramil (Montevideo: Hum, 2017) y Animales que vuelven, de Gonzalo Baz (Montevideo: Pez en el Hielo, 2017); en poesía Jardín interior, de Claudia Campos (Montevideo: La Propia Cartonera, 2017) y, en ensayo, Humanidades Milenio 3. La naturaleza y el futuro de los saberes humanísticos en la era de la virtualidadeditado por Aldo Mazzucchelli (Montevideo: H Editores, 2016); El animal letrado: literatura, verdad, política, editado por Alma Bolón (Montevideo: H Editores, 2016); La masa sonora del poema de Idea Vilariño (Montevideo: Biblioteca Nacional, Montevideo, 2016) y Otras vidas de Marosa di Giorgio (Buenos Aires: Adriana Hidalgo, 2017).

En el apartado de series, conversé con Gabriel Lagos, Sol Ferreira y Brunella Tedesco sobre el regreso de Twin Peaks, parte indudable de lo mejor del año, y reseñé Big Little Lies, creada por David E. Kelley y dirigida por Jean-Marc Vallée. Sobre música y cine, se publicó un artículo acerca de la relación entre Charly García y el séptimo arte en la revista Lento.

También escribí más artículos largos que lo habitual, que de alguna forma están muy relacionados entre sí, como la reseña de Oulipo. Ejercicios de literatura potencial, antología que incluye textos de Raymond Queneau, Georges Perec, François Le Lionnais, Italo Calvino y otros (Buenos Aires: Caja Negra, 2016), que me sirvió para hablar de la literatura experimental uruguaya; la de Bravura, de Emmanuel Carrère (Barcelona: Anagrama, 2016), que no sólo me permitió traducir fragmentos de Mary Shelley, Percy B. Shelley y Lord Byron, sino que además hizo que me invitaran a conversar sobre ellos en el programa de radio Efecto Mariposa; la de Mover el antiguo instrumental de la noche, de Ibero Gutiérrez (Montevideo: Estuario/Biblioteca Nacional, 2017), que aproveché para hablar del Teatro del Absurdo en Uruguay; y la de Cuaderno de los sesenta (Buenos Aires: Caja Negra, 2017), de Jonas Mekas, que me dio la oportunidad de meterme en la Nueva York de esa década, como de alguna manera ya había hecho en el obituario de John Ashbery.

El 29 de diciembre se publicó en la diaria una selección de las recomendaciones literarias del año. Mi lista incluye siete libros entre los reseñados y suma Ganas y letras de Amir Hamed (Montevideo: H Editores, 2017).

Aunque creo que no fue mi año más productivo en cuanto a reseñas, hice más y más variadas entrevistas que nunca. Entrevisté a Roberto Blatt, Roger ChartierKjell Westö, Diana Bellessi y Felipe Cussen.

Para el blog, el diario, la facultad o proyectos amigos, traduje los poemas “Flush o Fauno” de Elizabeth Barrett Browning; “Desearía poder recordar aquél primer día”, “¿Quién me librará?” y “Los tres enemigos” (este último para .txt) de Christina Rossetti; “Tribute for thee dear solace of my life”, “Fair Italy! Still Shines Thy Sun as Bright” y “La Vida es sueño”, de Mary Shelley;  el primer canto de “Aristomenes” y un fragmento de Manfredo, de Lord Byron; “El sepulcro de la memoria” y “El pasado”, de Percy Bysshe Shelley; un fragmento de un ensayo de Oscar Wilde; un texto breve de David Foster Wallace; el discurso de aceptación del Ivan Sandrof Lifetime Achievement Award de Margaret Atwood, un artículo suyo sobre la escritura de su novela Hag-Seed, y el manifiesto “Future Feminism“, de ANOHNI (nacida Antony Hegarty).

Además, publiqué en la web algunos poemas míos, como “19 maneras de mirar la patria“, el juego literario que llamé “El sol de Mayo“, “Doce poemas” y “Sobre el suicidio de los otros” y Tres poemas (“Dios”, “La casa” y “Nodios”), esos últimos en la revista on-line Insilio.

En cuanto a eventos, en junio presenté la novela El orden del mundo de Ramiro Sanchiz (Montevideo: Fin de Siglo, 2017), junto a Mercedes Rosende; el 16 de agosto participé en el Centro Cultural de España en una mesa sobre la serie Fargo, en el marco de la Semana Negra, junto a Roberto Appratto y Pablo Silva Olazabal, y el 20 de ese mes entrevisté en público, como parte de las jornadas Erótica Oriental, a Roberto Echavarren, en el Museo Zorrilla.

En el ámbito académico, se publicaron dos trabajos míos: uno, “Buenos Aires, o una nueva Troya“, en el número 43 de la revista norteamericana Variaciones Borges; el otro, “Máscaras de Shakespeare y Rodó en un cuento de Juan Introini“, como parte del libro Cervantes, Shakespeare. Prisma latinoamericano, lecturas refractadas (Montevideo: Linardi y Risso, 2017), coordinado por Lindsey Cordery y María de los Ángeles González. También participé, el 20 de julio, en el Simposio LASA Cono Sur, con una ponencia titulada “Poéticas del Fin del Mundo: Amir Hamed y Gustavo Espinosa” y, el 11 de octubre, en las VII Jornadas de Investigación de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, con un trabajo titulado “Ban, ban, Ca-Caliban: traducción de The Tempest en una novela de Margaret Atwood“.

A fines de noviembre murió Amir Hamed, a quien había entrevistado el año anterior. Fragmentos de esa entrevista que no pudieron incluirse en la edición que salió en el diario fueron publicadas en el blog, bajos los títulos “No hay un pasado heroico”: Amir Hamed sobre literatura y crítica y “Él en sí mismo es todo una textura”: Amir Hamed sobre Osiris Rodríguez Castillos. Más adelante, publiqué también la entrevista “Una cultura que traduce es una cultura viva”: Amir Hamed sobre Shakespeare, que le había realizado por mail cuando estaba armando un artículo publicado el año pasado en la revista Lento sobre los traductores uruguayos de William Shakespeare. Para la diaria escribimos, junto a Ramiro Sanchiz, además, su obituario.

Este año empecé varias nuevas secciones en el blog, que inevitablemente quedaron en la nada. Una fue una serie de Cuestionarios Proust, que empezó con bastante fuerza y fue debilitándose (sin desaparecer). No obstante, Mercedes Rosende, Andrés AlbertoGustavo Wojciechowski (maca), Alberto GiordanoElián Stolarsky y Gabriel Peveroni respondieron a las preguntas fijas, según el modelo de Vanity Fair. Otro de los intentos fue el de los Marcadores, con los que buscaba comentar cosas que me interesaran del panorama cultural. Este proyecto llegó al número 12 y ahí quedó.

Si el año pasado le había tocado a Rubén Darío, este el homenajeado fue José Enrique Rodó. Publiqué un poemita en el blog y un artículo en el diario y hablé sobre él en el programa de radio La máquina de pensar.

Además, empecé dos proyectos que me entusiasman mucho. El primero, en la revista on-line Sotobosque, sobre poesía uruguaya; el otro, en el reciente portal de la librería Escaramuza, para el que escribí sobre Juan Carlos Onetti, Juan Rulfo y Emily Dickinson.

Lo dicho: un año confuso.

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