«Mi semejante, mi hermano»: volver a Lautréamont

Desde ese espacio, Los cantos de Maldoror, junto con la «línea secreta» de los «raros» uruguayos, pueden todavía visitarse de otro modo. En primer lugar, porque la mitologización de la «vida excepcional» de Ducasse supone (por desconocimiento u omisión de muchos detalles importantes) una lectura que, ante todo, resulta hoy poco interesante. Cifrar en una conjetural locura el impulso creativo que late bajo una obra parece demasiado simplista, pero además desconoce el carácter renovador de un libro que se escribe, ante todo, en un concierto de voces: con y contra los modelos del pasado, en fricción con las lenguas, los estilos contemporáneos, la retórica y la poética clásicas y textos de orígenes variados que por momento son extensamente citados.

Fragmento de “«Mi semejante, mi hermano»: volver a Lautréamont”, que se publicó en el portal de la librería Escaramuza. Se puede acceder al texto completo haciendo clic en la cita.

2 respuestas a “«Mi semejante, mi hermano»: volver a Lautréamont”

  1. […] nombres sonoros, tal vez símbolos: la Bolsa, el Palais Royal, Saint-Honoré. En su prólogo a la recientemente aparecida edición uruguaya de los Cantos, Alma Bolón se detiene en el andar del personaje y afirma que Maldoror “avanza como en un sueño […]

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  2. […] publiqué un artículo sobre la postura de varios filósofos frente a la crisis sanitaria, otro sobre los 150 años de la muerte de Isidore Ducasse, las reseñas de los libros Avant que j’oublie (Paris: Verdier, 2019), de Anne Pauly, y Le […]

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