Entre King Kong y Courtney Love: sobre “Teoría King Kong”, de Virginie Despentes

Reseña de Teoría King Kong, de Virginie Despentes (Buenos Aires: Random House, 2018) que salió, junto a la de Vernon Subutex 3 (Barcelona: Random House, 2018), en la diaria el 11 de enero de 2018.


Como consecuencia del renovado interés en Despentes y, sobre todo, de la recientemente retomada discusión sobre el feminismo, Random House repuso la que tal vez sea la gran obra de la francesa: Teoría King Kong (2006), un libro de estilo muy particular, que combina con maestría lo ensayístico y lo autobiográfico y fue excelentemente traducido al castellano por Paul B. Preciado, también importante figura del pensamiento feminista, sobre todo por sus aportes a la teoría queer, en particular a través de libros de una escritura marcadamente idiosincrásica como Manifiesto contrasexual (2002) y Testo yonqui (2008).

Sigue leyendo “Entre King Kong y Courtney Love: sobre “Teoría King Kong”, de Virginie Despentes”

Estrella negra: sobre “Vernon Subutex 3”, de Virginie Despentes

Reseña de Vernon Subutex 3, de Virginie Despentes (Barcelona: Random House, 2018) que salió, junto a la reseña de Teoría King Kong (Buenos Aires: Random House, 2018), en la diaria el 11 de enero de 2018.


Virginie Despentes tiene la ambigua fama de lo controvertido, de lo polémico e incluso de lo marginal. El problema de estas etiquetas, en general, es que funcionan en dos direcciones, de manera que, por un lado, a la autora se la encuentra a menudo encasillada en un difuso grupo de enfants terribles franceses (junto con Michel Houellebecq, ilustre escandalizador), a la vez que se la explica en una tradición literaria prestigiosa actualizada (algunos críticos la quieren ver como el resultado de la suma de Balzac e internet, por ejemplo), pero por otro lado, sin embargo, esas múltiples clasificaciones también conducen a cierta incomodidad cuando, al enfrentarnos con sus libros, no encontramos con el gesto de ruptura acaso anunciado en adjetivos como “iconoclasta” y “novelista punk”.

Sigue leyendo “Estrella negra: sobre “Vernon Subutex 3”, de Virginie Despentes”

Cálculos y oráculos: la crítica en números

A fines del año pasado llegué a las 100 reseñas publicadas en la diaria y decidí que sería bueno hacer algunos balances… pero hasta ahora no había juntado la energía para hacerlo. Casi desde el principio de mi trabajo como crítico (empecé en la segunda mitad de 2014) participé de discusiones en torno al quehacer del reseñista, a los límites entre el lenguaje periodístico, el académico y el ensayístico, al lugar de la prensa en el mundo literario, etc. Siempre que hablé del tema, por algún motivo, quise tener a mano algunos números, que si bien no son “la verdad”, ilustran bien tendencias y ayudan a ver más fríamente algunos porcentajes.

Haciendo las tablas me di cuenta de varias cosas: una de ellas es que, con el correr de los años tiendo a reseñar más libros escritos por mujeres y más ensayo. Ese es tal vez el movimiento más claro, pero no lo grafiqué. Lo que sí hice fue manejar las cifras en torno a lenguas originales, sexo, nacionalidad (uruguayos y extranjeros) y géneros literarios. Por algo hay que empezar.*

Sigue leyendo “Cálculos y oráculos: la crítica en números”

Muerte por realismo: sobre “Macbeth”, de Jo Nesbø

Reseña de Macbeth, de Jo Nesbø (Buenos Aires: Lumen, 2018), publicada en la diaria el 18 de diciembre de 2018.


Macbeth no sólo es una de las tragedias más conocidas de William Shakespeare, sino que además está entre las mejores. La más breve de sus piezas teatrales, es una concentrada muestra de la maestría de su autor, capaz de crear algunos de los ambientes más oscuros de la literatura y, ante todo, de darle vida a un personaje tan complejo, malvado y atractivo como Lady Macbeth, cuyos parlamentos se vuelven instantáneamente parte imborrable de quien entra en la obra.

Sigue leyendo “Muerte por realismo: sobre “Macbeth”, de Jo Nesbø”

Gauchos: sobre algunos fragmentos de Hudson, Darwin y Supervielle

Es famoso el capítulo de The Purple Land, de W. H. Hudson, en el que Richard Lamb participa de una ronda de historias a la luz del fogón con un grupo de gauchos que cuentan encuentros con el diablo y apariciones, pero se enojan cuando él les habla del Palacio de Cristal, que uno que se llama Lechuza califica de cuento, contra sus “experiencias reales”.

A los ojos de los visitantes, muchas veces los gauchos parecen decir cosas disparatas, dignas de un personaje de Alice in Wonderland, pero con absoluta seriedad. Otro caso se encuentra en A Naturalist’s Voyage Round the World, el diario de Charles Darwin. En efecto, el 26 de noviembre de 1833, el científico inglés anota:

En Mercedes le pregunté a dos hombres por qué no trabajaban. Uno me dijo muy seriamente que los días eran demasiado largos; el otro que era demasiado pobre.

En las memorias de Jules Supervielle hay algunos diálogos dignos de esta improvisada antología, como los protagonizados por Hipólito Hernández, un hombre que dejó el campo por primera vez para visitar a su hermana María, que vivía en un pueblo vecino. Cuenta Supervielle:

Es la hora de almorzar. Después del puchero, se le ofrecen aceitunas a Hernández, que desconfía de todos los alimentos que no son carne. Quiere comer una aceituna de su tenedor, pero no puede. Su hermana lo hace en el primer intento.
—No me sorprende, dice Hipólito: la aceituna estaba cansada.
—¿Querés queso?
—No, el queso es traicionero.
—¿Leche?
—Sí, la leche es un instrumento que usamos en mi casa.
—¿Y una naranja?
—No, la naranja es muy fría.
Después de almorzar la hermana le pregunta:
—¿Jugás al dominó?
—No, es un juego difícil, dice el gaucho con seriedad. Debería conocer la gramática.
Al crepúsculo se despide de su hermana para volver a la estancia.
—No le tenés miedo a los fantasmas, le pregunta la mujer.
—No, estoy acompañado (quiere decir que lleva un talismán consigo).

Un poco más adelante, sigue Supervielle, esta vez hablando de otro hombre que está en su lecho de muerte:

El cura, después de la extremaunción, le pregunta qué le puede ofrecer.
—Un churrasco, dice el agonizante con los ojos ya vidriosos.
Y he aquí que come y resucita.