El fluir de la pluma: sobre “Léxico de afinidades”, de Ida Vitale

Reseña de Léxico de afinidades, de Ida Vitale (Montevideo: HUM, 2020), que salió en la diaria el 28 de agosto de 2020.


El retorno de Ida Vitale a Uruguay en 2017, tras años viviendo en Estados Unidos, significó, junto con los premios que ganó en los últimos tiempos, la vuelta de sus libros a las librerías, en las que no siempre era fácil encontrarlos. Así, mientras una buena muestra de su poesía se hacía disponible mediante una selección cuidada por Aurelio Major y editada por Tusquets, Estuario ponía en circulación, en años consecutivos, volúmenes casi inconseguibles que habían aparecido en los tempranos 2000 en editoriales de México o España, como el conjunto de poemas en prosa El ABC de Byobu (2004) o De plantas y animales (2003), a los que ahora se suma Léxico de afinidades, publicado originalmente en 1994.

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Nocturno en pleno día: notas sobre otro libro

Hace un tiempo escribí una serie de notas sobre Los restos del naufragio (Montevideo: Pez en el Hielo, 2019) que me sirvieron para ordenar lo llevó a ese libro y todo lo que vino después. Voy a empezar lo mismo, en un formato de diario poco riguroso, con La noche americana, que un amigo dice que debió haber sido el primero, porque termina precisamente donde empieza el que ahora es su predecesor.

Era un niño que soñaba

Podría empezar, para empezar por algún lado, con una foto que puse en Facebook el 9 de diciembre de 2019, cuando el libro era algo que se iba armando frente a mí.

Lo cierto, sin embargo, es que La noche americana empezó hace muchos años, en este blog, cuando me puse a recolectar poemas nocturnos. Los primeros, que publiqué en noviembre de 2013, son de Juan Parra del Riego, Delmira Agustini y José Asunción Silva, poemas que sobrevivieron y llegaron a formar parte del libro que se va a editar este año (el de Agustini, de hecho, también está en Los restos del naufragio).

Los versos iban, en las entradas del blog, acompañados de una breve introducción y nada más. Pasó el tiempo y seguí subiendo poemas nocturnos y después dejé de subirlos, pero cada vez que me encontraba con uno me ponía contento y lo agregaba a un mail que nos mandábamos con Mateo, con quien habíamos pensado hacer una antología y publicarla alguna vez en nuestra proyectada editorial, Bisonte, que quedó trunca con su muerte.

A fines del año pasado, cuando llegué de vuelta a Saint-Denis después de estar en Montevideo y presentar el libro y después de algunas idas y vueltas a lo de mi padre en Barcelona y de la estadía de mi madre en Francia, que aprovechamos para conocer Viena y Estambul (dos ciudades que se unieron para mí en armonía sorprendente aunque presentida), se me ocurrió hacer algo con esos poemas y empecé a escribir un ensayo sobre el tema, motivado en parte por una entrevista que me hizo en agosto Valentín Trujillo, en la que hablamos sobre el carácter noctámbulo de varios de los textos elegidos para Los restos del naufragio.

Cuando empecé este ensayo, sin demasiada idea de a dónde iba a llevarme, se me ocurrió que tenía que dividirlo en doce capítulos a los que les di nombres temáticos que fueron atrayendo a una serie de autores, muchos de los cuales ya habían aparecido en esas publicaciones de mi blog. Los temas son variados y un poco vagos y van desde el insomnio hasta animales nocturnos, de los sueños hasta el desierto, que es un espacio que me interesa mucho y que asocio de una manera con la noche, como si la noche fuera también ese territorio amenazante que tenemos que atravesar.

Los sueños de la razón

Al tiempo, después de algunas semanas de trabajo, tuve el primer borrador del ensayo, que pasé a Gonza Baz y Dani Olivar, los editores de Pez en el Hielo. Cuando a las semanas dieron el OK, se nos ocurrió que podía tener ilustraciones y pensé Elián Stolarsky, a quien conocí hace años gracias a una exposición que hizo en la sala de Dodecá, donde yo estudiaba cine. Al instante consulté con ellos y le mandé un mensaje, tras lo que quedamos en vernos cuando yo fuera a Madrid, donde ella está viviendo, por las vacaciones de Navidad y después de visitar a mi padre.

El 3 de enero nos encontramos, así, en el café Barbieri, en Lavapiés. Ella ya había leído el librito y tenía una idea de lo que quería hacer, y nos quedó sólo conversar algunos temas de formato, de técnicas, y compartir impresiones sobre lo que yo quise hacer y lo que ella quería hacer a partir de eso.

El 8 de marzo me llegaron, por WhatsApp y sin aviso previo, once dibujos maravillosos, perfectos.

Y de pronto anochece

Estábamos viendo todo para publicar el libro, ya me había juntado Elián y estaba de vuelta en Saint-Denis, cuando nos confinaron. Con motivo del confinamiento, en Uruguay recomendado y en Francia obligatorio durante dos meses, me invitaron a filmarme leyendo para la iniciativa #MiLibroEnCasa de la Intendencia de Montevideo y yo elegí un fragmento del capítulo dedicado al insomnio.

 

La noche lateral de los pantanos / me acecha y me demora

Después de darle tantas vueltas a estos poemas, me sentía liberado con el libro terminado, pero a la vez un poco culpable por todo lo que tuve que dejar afuera, motivo por el cual se me ocurrió hacer un taller de lectura en el que hablar sobre algo de lo que quedó en el camino.

En plena pandemia volví entonces a escribir, esta vez las tres secciones del taller que, por un verso de Borges, llamé La noche lateral. La primera sección, una breve introducción al tema, se vertebró en torno a una frase de Ralph Waldo Emerson y a otra de Junichiro Tanizaki que son de algún modo opuestas y complementarias. La de Emerson, que está en su libro de juventud Nature (1836), dice “No hay objeto, por feo que sea, que la luz intensa no vuelva hermoso. Y el estímulo que ofrece a los sentidos, y una suerte de infinitud que posee, como el espacio y el tiempo, hace que toda la materia se alboroce. Hasta un cadáver tiene su particular belleza” y la de Tanizaki, del famoso Elogio de la sombra (1933) es “Así como una piedra fosforescente, colocada en la oscuridad, emite una irradiación y expuesta a plena luz pierde toda su fascinación de joya preciosa, de igual manera la belleza pierde su existencia si se le suprimen los efectos de la sombra”.

A partir del impulso de esas dos frases es que imaginé el primer encuentro, con el acompañamiento de Ursula K. Le Guin, Silvia Baron Supervielle, Blaise Pascal, Victor Hugo y un par de grabados de Goya, que luego tiene su continuación en la segunda parte, dedicada a la poesía de Xavier Villaurrutia, a quien conocí a través de un ensayo de Ida Vitale y cuya lectura amplié con libros de Elena Garro, Rubén Darío y algo de García Lorca, y en la tercera, finalmente, dedicada al trabajo de poeta y traductora de Teresa Amy, que leí junto a Roberto Appratto, Charles Baudelaire, Dante, Eduardo Acevedo Díaz y, por supuesto, Jan Skácel.

Hacer memoria: “Me acuerdo”, de Martín Kohan

 

 

“¿Será el recuerdo un goce debilitado?”, se pregunta Margo Glantz en sus memorias familiares Las genealogías (publicado primero por entregas en el periódico Unomásuno, después como libro en 1981 y, ampliado y corregido, reeditado en varias ocasiones, la última el año pasado en la colección Debolsillo de Random House), y reflexiona: “Se debilita quizá por el extenso manoseo al que se lo somete: los recuerdos regresan siempre y nos quedamos anclados a un acontecimiento, parados como mi padre cuando contemplaba, días enteros, a Orozco o a Rivera, pintando interminables frescos en Palacio Nacional o en Bellas Artes”.

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La carta robada: sobre Vanessa Springora y el affaire Matzneff

A principios de año, el llamado affaire Matzneff ocupó muchas páginas de los diarios franceses tras la salida del libro Le consentement, en el que Vanessa Springora cuenta la relación que tuvo con el escritor cuando era menor de edad. El efecto fue inmediato: el autor, avisado por alguien cercano, huyó a Italia y en marzo Francesca Gee contó al periodista Norimitsu Onishi que ella también había vivido con él una relación traumática, a sus quince años. El caso, que involucra a muchas figuras centrales del mundo editorial y político francés (incluídos el expresidente François Mitterrand y Christophe Girard, adjunto de cultura de Anne Hidalgo, la recientemente reelecta alcaldesa de París), significó la revelación de lo que, en esencia, siempre había estado a la vista.  

Fragmento del texto sobre Le consentement, de Vanessa Springora, y su repercusión, que se publicó en el portal de la librería Escaramuza. Se puede acceder al texto completo haciendo clic en la cita.

Rudimentos de antiperiodismo: sobre Karl Kraus y Oscar Wilde

Artículo largo que reformula y amplía una serie de notas publicada en el blog Afuera, en el que comento la aparición del número 15 de la Revista de la Biblioteca Nacional, dirigida por Ana Inés Larre Borges, y las reediciones de Contra los periodistas y otros contras, de Karl Kraus (Barcelona: Taurus, 2018), y La decadencia de la mentira y otros ensayos, de Oscar Wilde (Barcelona: Taurus, 2018), y que se publicó, con algunas variantes, el 12 de junio de 2020 en la diaria.

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