Ejercicios de estilo: sobre “La anomalía”, de Hervé Le Tellier

Presidente del grupo de experimentación literaria Oulipo, el más longevo del mundo, Le Tellier sigue algunos modos que recuerdan, en distinta medida, a los cultivados por sus co-oulipianos Raymond Queneau (por ejemplo en el libro que da título a esta reseña, publicado en 1947, antes de la creación del grupo), Italo Calvino o el Georges Perec de La vida instrucciones de uso (1978) y satura su novela de guiños a otros tantos escritores franceses como Louis Aragon, Romain Gary, Michel Houellebecq, Édouard Levé y Emmanuel Carrère o no franceses, como en la repetida frase que imita, paródicamente, el comienzo de Anna Karenina, de Tolstoi, que el autor ya había utilizado en su libro Toutes les familles heureuses, de 2017. Este dichoso juego literario, que hace evidente siempre que puede el artificio, sin embargo, no aparece como un experimento frío y distante, sino que logra atrapar al lector y también conmover a través de estos retratos condensados y llenos de vida.

Fragmento de “Ejercicios de estilo”, sobre la novela La anomalía, de Hervé Le Tellier, que se publicó en el portal de la librería Escaramuza. Se puede acceder al texto completo haciendo clic en la cita.

Ejercicios póstumos: Boris Vian oulipiano

La parte de obra que Vian escribió bajo el seudónimo Vernon Sullivan —nombre con el que publicó (por necesidades económicas, vale decir) las novelas noir Escupiré sobre vuestra tumba (1946), Todos los muertos tienen la misma piel (1947), Que se mueran los feos (1948) y Con las mujeres no hay manera (1950)—, puede pensarse en cierto sentido en dos claves: como lo que es en apariencia —un trabajo complementario que involucraba la escritura de novelas rápidas y rentables, pero además libres de todo el peso que tenía la «alta literatura»—; y como una invención oulipiana avant la lettre, una serie de juegos con la forma narrativa del policial que se servía del pastiche y el encubrimiento (las obras fingían ser traducciones de un original en inglés realizadas por un tal Boris Vian) para explorar distintas posibilidades narrativas, estilos y poner a prueba metáforas y giros de lenguaje.

Fragmento de “Ejercicios póstumos: Boris Vian oulipiano”, que se publicó en el portal de la librería Escaramuza. Se puede acceder al texto completo haciendo clic en la cita.

«Mi semejante, mi hermano»: volver a Lautréamont

Desde ese espacio, Los cantos de Maldoror, junto con la «línea secreta» de los «raros» uruguayos, pueden todavía visitarse de otro modo. En primer lugar, porque la mitologización de la «vida excepcional» de Ducasse supone (por desconocimiento u omisión de muchos detalles importantes) una lectura que, ante todo, resulta hoy poco interesante. Cifrar en una conjetural locura el impulso creativo que late bajo una obra parece demasiado simplista, pero además desconoce el carácter renovador de un libro que se escribe, ante todo, en un concierto de voces: con y contra los modelos del pasado, en fricción con las lenguas, los estilos contemporáneos, la retórica y la poética clásicas y textos de orígenes variados que por momento son extensamente citados.

Fragmento de “«Mi semejante, mi hermano»: volver a Lautréamont”, que se publicó en el portal de la librería Escaramuza. Se puede acceder al texto completo haciendo clic en la cita.

Todo sobre mi padre: sobre “Avant que j’oublie”, de Anne Pauly

Es entre las cosas (los libros de temática espiritual, las estatuillas de dioses múltiples, «la afeitadora con restos de barba»), parece saber Pauly, que habita el misterio de su padre, pero también el de ellos: el de su madre muerta antes, el de su hermano que no quiere saber nada con la casa, el de ella misma. Su vida, abismada desde la muerte de ese hombre que intenta comprender (más que explicar) más allá del alcohol y de la violencia, se vuelve completamente otra y las palabras, que por momentos parecen, como dice una amiga en una carta, insuficientes, son todo lo que queda para trabajar con el resto.

Fragmento de “Todo sobre mi padre: Avant que j’oublie, de Anne Pauly”, que se publicó en el portal de la librería Escaramuza. Se puede acceder al texto completo haciendo clic en la cita.

La carta robada: sobre Vanessa Springora y el affaire Matzneff

A principios de año, el llamado affaire Matzneff ocupó muchas páginas de los diarios franceses tras la salida del libro Le consentement, en el que Vanessa Springora cuenta la relación que tuvo con el escritor cuando era menor de edad. El efecto fue inmediato: el autor, avisado por alguien cercano, huyó a Italia y en marzo Francesca Gee contó al periodista Norimitsu Onishi que ella también había vivido con él una relación traumática, a sus quince años. El caso, que involucra a muchas figuras centrales del mundo editorial y político francés (incluídos el expresidente François Mitterrand y Christophe Girard, adjunto de cultura de Anne Hidalgo, la recientemente reelecta alcaldesa de París), significó la revelación de lo que, en esencia, siempre había estado a la vista.  

Fragmento del texto sobre Le consentement, de Vanessa Springora, y su repercusión, que se publicó en el portal de la librería Escaramuza. Se puede acceder al texto completo haciendo clic en la cita.

Cómo hacer cosas con palabras todavía: sobre el último libro de Barbara Cassin

Tres frases vertebran la reflexión de la filósofa Barbara Cassin (1947) en su último libro, Quand dire, c’est vraiment faire (Cuando decir es verdaderamente hacer). La primera, de la Odisea, proviene del episodio en el que Nausicaa se encuentra con Odiseo náufrago y este, asombrado por la belleza de la joven y avergonzado por su propia desnudez, inventa «un discurso que gana» y le dice «Diosa o mortal, os abrazo las rodillas, porque tengo miedo de abrazaros las rodillas», sin hacerlo. La segunda, que Cassin encuentra en el Elogio de Helena del sofista Gorgias, sentencia: «El discurso es un gran señor que con el más pequeño e inaparente de los cuerpos hace [ella traduce performe] los actos más divinos». La tercera, la única que no pertenece al mundo griego, es del arzobispo y político Desmond Tutu: «El lenguaje, el discurso y la retórica hacen cosas. Construyen la realidad».

Fragmento de “Cómo hacer cosas con palabras todavía: sobre el último libro de Barbara Cassin”, que comenta Quand dire, c’est vraiment faire y se publicó en el portal de la librería Escaramuza. Se puede acceder al texto completo haciendo clic en la cita.

El mapa del crimen: sobre “Viviane Élisabeth Fauville”, de Julia Deck

La escritura de Deck, alimentada de detalles, se esmera en crear ambientes, situaciones típicas, que contrastan con violencia con los sucesos y la psiquis misma de la protagonista y así, a través del deambular de Viviane por la ciudad, en sus conexiones de metro, sus idas y vueltas entre monumentos y gente, la autora traza un verdadero cuadro viviente, atento a los trayectos, y en él coloca a sus criaturas como piezas imperceptibles y, a la vez, cruciales, en una ciudad que parece presente de una manera casi amenazante.

Fragmento de “El mapa del crimen: sobre Viviane Élisabeth Fauville, de Julia Deck”, que se publicó en el portal de la librería Escaramuza. Se puede acceder al texto completo haciendo clic en la cita.

Historia de la noche: sobre “Gaspard de la nuit”, de Élisabeth de Fontenay

En una conjunción inteligente de poesía y filosofía (¿quién las había separado?) que le valió el Premio Femina del año pasado, la filósofa de 85 años se propone hacer a la vez una suerte de autobiografía intelectual, retrato íntimo, y, sobre todo, testimonio que busca preservar en la letra una vida que en apariencia no pudo expresarse ni perpetuarse, pero que marcó su reflexión de forma radical. Así, De Fontenay se mueve en los márgenes de la conjetura (ella usa un poco problemáticamente el término ficción) y la memoria, entre lo vivido y lo supuesto, entre lo sabido y lo imaginado, para recorrer varios momentos cruciales de su vida, de la vida de sus padres (él, miembro de la resistencia francesa, ella, judía convertida al cristianismo), y, sobre todo, la obra de muchos de los pensadores que más ayudaron a formarla, desde Descartes a Althusser, pasando por Heidegger, cuya relación con el nazismo es confrontada por la filósofa, en uno de los mejores momentos del breve libro, que a su vez cuestiona la posibilidad misma del humanismo de convertirse en argumento a favor de eugenesia.

Fragmento de “Historia de la noche: sobre Gaspard de la nuit, de Élisabeth de Fontenay”, que se publicó en el portal de la librería Escaramuza. Se puede acceder al texto completo haciendo clic en la cita.

Eduard Limónov: la velocidad de la vida

De joven sastre con inclinaciones literarias a empleado doméstico de un millonario neoyorquino, de artista respetado del movimiento underground moscovita a combatiente, junto a los serbios, en las guerras Yugoslavas, de ladronzuelo a revelación literaria en París, de fundador del Partido Nacional Bolchevique y del periódico político punk Limonka a autor de culto, de esposo de la cantante y escritora Natalia Medvedeva a preso en una de las cárceles más seguras de Rusia, la vida de Eduard Veniamínovich Savenko, conocido como Limónov, parecía estar hecha para ser escrita. Sólo faltaba quien lo hiciera.

Fragmento del texto “Eduard Limónov: la velocidad de la vida”, sobre la novela Limónov, de Emmanuel Carrère, que se publicó en el portal de la librería Escaramuza. Se puede acceder al texto completo haciendo clic en la cita.

Oscar Wilde: un escritor feliz

Porque, además de ser un hombre de epigramas, famoso por sus respuestas ingeniosas, también supo escribir largo, argumentar convincentemente, exponer con claridad. En El alma del hombre bajo el socialismo (un texto al que todavía no se le ha prestado su merecida atención), por ejemplo, denunció la inmoralidad del concepto de propiedad privada y defendió al ocio como espacio para el pensamiento y el crecimiento personal, planteando acaso ingenuamente un mundo maquínico, postrabajo, como la única forma posible de retorno al esplendor del mundo clásico. Inteligente y refinado (aunque olvida que la técnica jamás es «neutra»), el texto aporta una faceta a veces ignorada de Wilde, siempre definido según una versión muy constreñida del dandismo, como un «mero» esteta, alejado de la política.

Fragmento de “Oscar Wilde: Un escritor feliz”, que se publicó en el portal de la librería Escaramuza. Se puede acceder al texto completo haciendo clic en la cita.