Nocturno VI

Se lee en Enten – Eller, de Søren Kierkegaard “Mit Liv er som en evig Nat; naar jeg engang døer, da kan jeg sige med Achilles: Du bist vollbracht, Nachtwache meines Daseyns.” [Traducción de Howard y Edna Hong: My life is like an eternal night; when I die, I shall be able to say with Achilles: Du bist vollbracht, Nachtwache meines Daseyns. (You are fulfilled, nightwatch of my life)].  [Parte uno aquí]

Fragmento de Ejércitos de la oscuridad de Silvina Ocampo. 

Desde la infancia veo en la oscuridad total de un cuarto, cuando estoy por dormirme, una suerte de raudo ejército azul y colorado que avanza en dirección a mí hasta que se pierde y vuelvo a recuperarlo en otro ángulo de la oscuridad, donde aparece para hacer la misma trayectoria. Me dirán que ese ejército podría ser un campo sembrado de jacintos, los hay rojos y los hay azules. Podría ser también el tablero de un juego con fichas vistosas, pero nunca se me ocurrió que pudiera ser otra cosa que un ejército de soldaditos vestidos de azul y de colorado que avanzan unidos como un solo soldado. Ese ejército fue fue siempre para mí el ejército de la noche. No sólo en la noche hay oscuridad, ya lo sé, pero de todos modos en el sitio en que lo vi con más frecuencia fue en la noche, que para mí es un sitio, el más importante del mundo. En el momento en que aparece el ejército de la noche pienso, recuerdo, elucubro ideas e imágenes que no reconozco durante el día. Y ese ejército de pequeñísimas ideas, de recuerdo, de imágenes de mi mente pugna por vivir y trata de matarme porque sus divisiones son a veces mansas como corderos o dulces como la miel, pero otras veces silban o gritan o manejan cuchillos y venenos, se agazapan en los infinitos laberintos inexplorados donde las pierdo de vista para volverlas a encontrar en el sitio donde las espero de nuevo: la oscuridad.

Aldebarán, a la medianoche de Patricia Damiano.

Alguien escribió por error la sentencia:
la noche acantilada
la música
lo que no nace

Si regreso
he de vestir el luto de la montaña
tu forma del amor y de la muerte
una resistencia que te abarca
y no abarca
y es la verde montaña
que visto de luto, que vestiré de luto verde
cuando regrese a la noche acantilada
a la música
a lo que claudica.

Y si no regreso al sol tuya será la torre,
otra sentencia:
una suite para cello que azula este costado
esa mano en la montaña verde del luto

lacrimosa
cuando la tarde no claudica

Lo que no nace, si cuello sin norte, tras el luto
te sabe

Nocturno de la sección Vigilias de Libertad bajo palabra de Octavio Paz.

Sombra, trémula sombra de las voces.
Arrastra el río negro mármoles ahogados.
¿Cómo decir del aire asesinado,
de los vocablos huérfanos,
cómo decir del sueño?

Sombra, trémula sombra de las voces.
Negra escala de lirios llameantes.
¿Cómo decir los nombres, las estrellas,
los albos pájaros de los pianos nocturnos
y el obelisco del silencio?

Sombra, trémula sombra de las voces.
Estatuas derribadas en la luna.
¿Cómo decir, camelia,
la menos flor entre las flores,
cómo decir tus blancas geometrías?

¿Cómo decir, oh Sueño, tu silencio en voces?