Breve elogio del lector: sobre Shakespeare y Cervantes

Si bien es claro que cada época tuvo su Cervantes, su Shakespeare, y que lo que hoy se censura en nombre de “la corrección política” ayer fue censurado en nombre de “las buenas costumbres” o “del buen gusto”, lo maravilloso de estas obras radica en su inmensa resistencia a las malas interpretaciones, a las peores traducciones, a las inquisiciones religiosas o morales. Porque su característica más sobresaliente no es otra que la libertad.

Fragmento de Breve elogio del lector, nota que escribí para la diaria en conmemoración de los 400 años de las muertes de William Shakespeare y Miguel de Cervantes. Se puede acceder al texto completo haciendo clic en la cita.

Londres, 2016

Por las esquinas y por Chalk Farm Road hay un resplandor antiguo, una voz que retumba desde el medio del agua y de los pasos, como viniendo desde la muerte, desde mis manos que sostienen ese libro: O make me a mask and a wall.

Fragmento de Londres 2016, crónica/reseña que escribí para la diaria sobre un concierto de John Cale en The Roundhouse. Se puede acceder al texto completo haciendo clic en la cita.

Arde París

Cuenta Salman Rushdie (que algo sabe de fundamentalismos) en su autobiografía Joseph Anton que, durante una entrevista, un periodista le dijo a Günter Grass: “La llama de la Ilustración se apaga”. El escritor alemán respondió, con su proverbial agudeza de ingenio: “Pero no hay otra fuente de luz”. Es, también, la luz que se encendió para Droctulfo la que se apaga.

Fragmento de Arde París, contratapa que escribí para Fuera de sección, de la diaria. Se puede acceder al texto completo haciendo clic en la cita.