Este presente electrónico: entrevista a Hans Ulrich Gumbrecht

El viernes 20 de mayo entrevisté en el bar Tinkal a Hans Ulrich Gumbrecht, con motivo de su visita al país. El lunes 30 salió en la diaria una versión un poco acortada de esa entrevista, que ahora publico en su totalidad.


Es casi imposible resumir la trayectoria de Hans Ulrich Gumbrecht. Nacido en Alemania en 1948, actualmente es Professor de los Departamentos de Literatura Comparada y de Francés e Italiano, y participa también en el de Estudios Germánicos de la Universidad de Stanford, donde da clases desde 1989. Autor de decenas de libros, su obra abarca los campos de la literatura, la historia y la filosofía desde una perspectiva poco respetuosa con los límites disciplinarios, y ha escrito sobre temas tan amplios como la literatura de la Edad Media, los medios de comunicación, el siglo XVIII y la historia de la metafísica occidental. Su interés en temas como la presencia, la estética de los deportes y su feroz crítica a la tradición hermenéutica lo convierten en un pensador revolucionario y un referente ineludible para entender nuestro presente.

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Las esquirlas del sujeto moderno: entrevista a Aldo Mazzucchelli

El 4 de junio entrevisté a Aldo Mazzucchelli, con motivo de la publicación de su primer libro de poesía en once años. Retahíla (Montevideo: Estuario, 2015) comprende un período de más de treinta años de escritura y es una antología, sin serlo del todo. Con poemas nuevos y poemas viejos, éditos e inéditos, que se mezclan sin un orden cronológico, está dispuesta en cuatro secciones: Grima, Retahíla, Poemas largos y Poesía restante. Una parte de la entrevista salió, con otro título, ayer en la diaria.

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Nocturno III

Dice Aldo Mazzucchelli de las nocteritmias de Julio Herrera y Reissig palabras que bien se podrían decir de otros nocturnos: “Los ritmos de la noche. La zona oscura, bituminosa de la poesía de Herrera y Reissig” donde predomina “una imaginería exploradora de territorios limítrofes entre la angustia metafísica y la conflagración erótica.” Herrera llega al paroxismo de lo pesadillesco y lo blasfemo en Officium tenebrarum de su Desolación Absurda:  “En el coro de la Noche / cárdena del otro mundo, / retumban su De Profundo / los monjes de media noche… / Desde el púlpito un fantoche / cruje un responso malsano, / y se adelanta un Hermano, / y en cavernosas secuencias / le rinde tres reverencias / con la cabeza en la mano.”, que de algún modo está prefigurado en La nochede Los éxtasis de la montaña. Hondo subjetivismo, introspección y soledad, son también adjetivos que de algún modo definen la poesía nocturnal. [Parte cuatro aquí]

Nocturno,  de El canto errante de Rubén Darío.

Silencio de la noche, doloroso silencio
nocturno… ¿Por qué el alma tiembla de tal manera?
Oigo el zumbido de mi sangre,
dentro de mi cráneo pasa una suave tormenta.
¡Insomnio! No poder dormir, y, sin embargo,
soñar. Ser la auto-pieza
de disección espiritual, ¡el auto-Hamlet!
Diluir mi tristeza
en un vino de noche
en el maravilloso cristal de las tinieblas…
Y me digo: ¿a qué hora vendrá el alba?
Se ha cerrado una puerta…
Ha pasado un transeúnte…
Ha dado el reloj trece horas… ¡Si será Ella!…

Noche de Alejandra Pizarnik.

Quoi, toujours? Entre moi sans cesse et
Le bonheur!
G. de Nerval

Tal vez esta noche no es noche,
debe ser un sol horrendo, o
lo otro, o cualquier cosa.
¡Qué sé yo! Faltan palabras,
falta candor, falta poesía
cuando la sangre llora y llora!

¡Pudiera ser tan feliz esta noche!
Si sólo me fuera dado palpar
las sombras, oír pasos,
decir “buenas noches” a cualquiera
que pasease a su perro,
miraría la luna, dijera su
extraña lactescencia tropezaría
con piedras al azar, como se hace.

Pero hay algo que rompe la piel,
una ciega furia
que corre por mis venas.
¡Quiero salir! Cancerbero del alma.
¡Deja, déjame traspasar tu sonrisa!
¡Pudiera ser tan feliz esta noche!

Aún quedan ensueños rezagados.
¡Y tantos libros! ¡Y tantas luces
¡Y mis pocos años! ¿Por qué no?
La muerte está lejana. No me mira.
¡Tanta vida, Señor!
¿Para qué tanta vida?

Si muriera esta noche, uno de los Nocturnos de Idea Vilariño.

Si muriera esta noche
si pudiera morir
si me muriera
si este coito feroz
interminable
peleado y sin clemencia
abrazo sin piedad
beso sin tregua
alcanzara su colmo y se aflojara
si ahora mismo
si ahora
entornando los ojos me muriera
sintiera que ya está
que ya el afán cesó
y la luz ya no fuera un haz de espadas
y el aire ya no fuera un haz de espadas
y el dolor de los otros y el amor y vivir
y todo ya no fuera un haz de espadas
y acabara conmigo
para mí
para siempre
y que ya no doliera
y que ya no doliera.