Cuatro sonetos de Shakespeare

Ha dicho Borges “Técnicamente los sonetos de Shakespeare son, es indiscutible, inferiores a los de Milton, a los de Wordsworth, a los de Rossetti o a los de Swinburne. Incurren en alegorías momentáneas, que sólo justifica la rima y en ingeniosidades nada ingeniosas. Hay, sin embargo, una diferencia que no debo callar. Un soneto de Rossetti, digamos, es una estructura verbal, un bello objeto de palabras que el poeta ha construido y que se interpone entre él y nosotros; los sonetos de Shakespeare son confidencias que nunca acabaremos de descifrar, pero que sentimos inmediatas y necesarias.”

III

Look in thy glass and tell the face thou viewest
now is the time that face should form another;
whose fresh repair if now thou not renewest,
thou dost beguile the world, unbless some mother.

For where is she so fair whose uneared womb
disdains the tillage of thy husbandry?
Or who is he so fond will be the tomb
of his self-love, to stop posterity?

Thou art thy mother’s glass and she in thee
calls back the lovely April of her prime;
so thou through windows of thine age shalt see,
despite of wrinkles, this thy golden time.

But if thou live, remembered not to be,
die single and thine image dies with thee.

XXIX

When in disgrace with fortune and men’s eyes
I all alone beweep my outcast state,
and trouble deaf heaven with my bootless cries,
and look upon myself, and curse my fate,

wishing me like to one more rich in hope,
featured like him, like him with friends possessed,
desiring this man’s art, and that man’s scope,
with what I most enjoy contented least;

yet in these thoughts my self almost despising,
haply I think on thee, and then my state,
like to the lark at break of day arising
from sullen earth, sings hymns at heaven’s gate;

for thy sweet love remembered such wealth brings
that then I scorn to change my state with kings.

XLIII

When most I wink, then do mine eyes best see,
for all the day they view things unrespected;
but when I sleep, in dreams they look on thee,
and darkly bright, are bright in dark directed.

Then thou, whose shadow shadows doth make bright,
how would thy shadow’s form form happy show
to the clear day with thy much clearer light,
when to unseeing eyes thy shade shines so!

How would, I say, mine eyes be blessed made
by looking on thee in the living day,
when in dead night thy fair imperfect shade
through heavy sleep on sightless eyes doth stay!

All days are nights to see till I see thee,
and nights bright days when dreams do show thee me.

CXLVI

Poor soul, the centre of my sinful earth,
these rebel powers that thee array;
why dost thou pine within and suffer dearth,
painting thy outward walls so costly gay?

Why so large cost, having so short a lease,
dost thou upon thy fading mansion spend?
Shall worms, inheritors of this excess,
eat up thy charge? is this thy body’s end?

Then soul, live thou upon thy servant’s loss,
and let that pine to aggravate thy store;
buy terms divine in selling hours of dross;
within be fed, without be rich no more:

so shalt thou feed on Death, that feeds on men,
and Death once dead, there’s no more dying then.

[Traducciones de Manuel Mujica Láinez: III. Mira a tu espejo, y a tu rostro dile: / ya es tiempo de formar otro como éste. // Si no renuevas hoy su lozanía, / al mundo engañas y a una madre robas. / ¿Quién es la bella del intacto seno / que tu cultivo marital desdeñe? / y ¿quién tan loco para ser la tumba / de un amor egoísta sin futuro? // Tu madre encuentra en ti, que eres su espejo, / la gracia de su abril, su primavera; / así, de tu vejez por las ventanas, / aunque mustio, verás tu tiempo de oro. // Mas si pasar prefieres sin memoria, / muere solo y tu imagen morirá. XXIX. Cuando hombres y Fortuna me abandonan, / lloro en la soledad de mi destierro, / y al cielo sordo con mis quejas canso / y maldigo al mirar mi desventura, // soñando ser más rico de esperanza, / bello como éste, como aquél rodeado, / deseando el arte de uno, el poder de otro, / insatisfecho con lo que me queda; // a pesar de que casi me desprecio, / pienso en ti y soy feliz y mi alma entonces, / como al amanecer la alondra, se alza / de la tierra sombría y canta al cielo: // pues recordar tu amor es cal fortuna / que no cambio mi estado con los reyes. XLIII. Veo mejor si cierro más los ojos / que el día entero ven lo indiferente; / pero al dormir, soñando te contemplan / y brillantes se guían en lo oscuro. // Tú, cuya sombra lo sombrío aclara, / si ante quienes no ven tu sombra brilla, / ¡qué luz diera la forma de tu sombra / al claro día por tu luz más claro! // ¡Ay, qué felicidad para mis ojos / si te miraran en el día vivo, / ya que en la noche muerta, miro, ciego, / de tu hermosura la imperfecta sombra! // Los días noches son, si no te veo, / y cuando sueño en ti, días las noches. CXLVI. Pobre alma, centro de culpable limo / a la que burla, indócil, quien la ciñe, / ¿por qué adentro sufrir afán y hambre / si pintas lo exterior de alegre lujo? // Si el contrato es tan breve, ¿por qué gastas / ornando tu morada pasajera? / ¿Tendrá por fin tu cuerpo sustentar / al gusano que herede tu derroche? // Vive, alma, a expensas de tu servidor; / que aumenten sus fatigas tu tesoro; / y cambia horas de espuma por divinas. / Sé rica adentro, en vez de serlo afuera. // Devora tú a la Muerte y no la nutras, / pues si ella muere, no podrás morir.]