No hay duda: ¡una estupenda cosa el patriotismo! ¿Se me reprobará que yo no lo sienta?

Cuando la toma de Gorizia, cayó prisionero, y con la razón conturbada, un Oficial del Regimiento 87, 4.° Batallón, del ejército austríaco. Este oficial llevaba en el bolsillo un cuaderno de memorias, un «diario psicológico», donde había anotado sus impresiones de la vida de campamentos y trincheras, durante el mes anterior a aquel memorable hecho de armas. Del teatro de la guerra pasó ese cuaderno, —hasta hoy desconocido para el público—, a ciertos círculos intelectuales de Turín.

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