Poetas líricos en lengua inglesa: Byron, Shelley, Keats y otros

Cuarta parte del prólogo de Silvina Ocampo a la antología Poetas líricos en lengua inglesa (Buenos Aires: Jackson, 1952 y Barcelona: Océano, 1999).


“…desechar los superficial y lo pequeño, desdeñar lo trivial, y seleccionar en la cantera los trozos que resistirás los más duros golpes del martillo y que retendrán todas las marcas del cincel”: con estas palabras Walter Savage Landor definió con exactitud un ideal que Byron ni remotamente se propuso.
En medio de la romántica y lujosa poesía de la época, los poemas de Landor son lisos y netos como un trozo de mármol. Una gran serenidad distinque los versos de este poeta, que en la vida tuvo un carácter sombrío y violento. El epigrama dedicado a sus últimos días demuestra en la primera línea, su orgullo:

I strove with none, for none was worth my strife:
Nature I loved, and, next to Nature, Art:
I warm’d both hands before the fire of Life;
It sinks; and I am ready to depart.

[Contra nadie luché; nadie fue digno de mi lucha.
Amé el arte después de la naturaleza:
Calenté junto al fuego de la vida mis manos;
El fuego ya se extingue y estoy pronto a partir.]

Landor dejó una serie de epigramas hermosísimos: There is a Mountain and a Wood Between Us, The Leaves are Falling, Ianthe’s Question y Rose Aylmer son mis predilectos.

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Una novela gótica: sobre “Bravura”, de Emmanuel Carrère

Reseña de Bravura de Emmanuel Carrère (Barcelona: Anagrama, 2016), que salió en la diaria el 10 de marzo de 2017 y que aproveché para acompañar con traducciones de fragmentos de Percy B. Shelley, Mary Shelley y Lord Byron. La imagen es un grabado de la Villa Diodati, mansión cercana al Lago de Ginebra que fue hogar de Lord Byron entre junio y noviembre de 1816.

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Byron y Shelley

Según constata Eleanor Marx, su padre solía decir que la diferencia entre Byron y Shelley era que “los que los entienden y los aman se alegran de que Byron muriera a los treinta y seis años, porque de haber vivido se habría convertido en un burgués reaccionario” y “se entristecen de que Shelley muriera a los veintinueve, porque era esencialmente un revolucionario, y habría sido parte de la vanguardia del Socialismo”. Traduzco dos hermosos poemas suyos.

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Poemas de amor II

Segunda entrega de poemas de amor.

Love song de William Carlos Williams.

What have I to say to you
when we shall meet?
Yet— I lie here thinking of you.

The stain of love
is upon the world.
Yellow, yellow, yellow,
it eats into the leaves,
smears with saffron
the horned branches that lean
heavily
against a smooth purple sky.

There is no light—
only a honey-thick stain
that drips from leaf to leaf
and limb to limb
spoiling the colours
of the whole world.

I am alone.
The weight of love
has buoyed me up
till my head
knocks against the sky.

See me!
My hair is dripping with nectar—
Starlings carry it
on their black wings.
See, at last
my arms and my hands
are lying idle.

How can I tell
if I shall ever love you again
as I do now?

Love’s philosophy de Percy Bysshe Shelley.

The fountains mingle with the river,
and the rivers with the ocean;
the winds of heaven mix forever
with a sweet emotion;
nothing in the world is single;
all things by a law divine
in another’s being mingle–
Why not I with thine?

See, the mountains kiss high heaven,
and the waves clasp one another;
no sister flower could be forgiven
if it disdained its brother;
and the sunlight clasps the earth,
and the moonbeams kiss the sea;–
What are all these kissings worth,
if thou kiss not me?

Francesca de Ezra Pound.

You came in out of the night
and there were flowers in your hand,
now you will come out of a confusion of people,
out of a turmoil of speech about you.

I who have seen you amid the primal things
was angry when they spoke your name
in ordinary places.
I would that the cool waves might flow over my mind,
and that the world should dry as a dead leaf,
or as a dandelion see-pod and be swept away,
so that I might find you again,
alone.

[Traducciones de A. Batra, Juan Abelaira y Ezequiel Zaidenberg: I. ¿Qué te diré cuando nos encontremos? / Sin embargo… / acostado aquí pienso en ti. // La mancha del amor / está sobre el mundo. / Amarilla, amarilla, amarilla, / roe dentro de las hojas, / unta con azafrán / las puntiagudas ramas que se inclinan / pesadamente / contra el liso cielo rojo. // No hay luz… / Sólo una espesa mancha de miel / que gotea de hoja en hoja / y de rama en rama, / empañando los colores / del mundo entero. // Estoy solo. El paso del amor / me ha sostenido / hasta que mi cabeza / choca contra el cielo. // ¡Mírame! / De mis cabellos gotea néctar, / que los estorninos se llevan / sobre sus negras alas. / Mira finalmente / mis brazos y mis manos / están ociosos. // ¿Cómo puedo afirmar / si te amaré de nuevo / como te amo ahora? II. Las fuentes se unen con el río / y los ríos con el Océano. / Los vientos celestes se mezclan / por siempre con calma emoción. / Nada es singular en el mundo: / todo por una ley divina / se encuentra y funde en un espíritu. / ¿Por qué no el mío con el tuyo? // Las montañas besan el Cielo, / las olas se engarzan una a otra. / ¿Qué flor sería perdonada / si menospreciase a su hermano? / La luz del sol ciñe a la tierra / y la luna besa a los mares: / ¿para qué esta dulce tarea / si luego tú ya no me besas? III. Surgiste de la noche / y había flores en tus manos, / ahora surgirás de entre una confusión de gente, / de un tumulto de charla sobre vos. // Yo que te he visto entre las cosas primordiales / me enfurecí cuando escuché tu nombre / en sitios ordinarios. / Quisiera que las frescas olas fluyeran por mi mente, / y el mundo se secara como una hoja mustia / o como un diente de león para así ser barrido, / de modo que pudiera encontrarte de nuevo, / a solas.]